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IMPULSA - Fòrum Fundació Príncep de Girona
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Alfons Cornella: Descubre los mejores recursos para emprender

Si queremos innovar, lo primero que debemos preguntarnos es si estamos haciendo algo útil. Si no, la idea no prosperará. También hay que tener en cuenta que obtener resultados es aprovechar una oportunidad, y que es muy recomendable contrastar la idea que nos planteamos con nuestro entorno.

  • Alfons Cornella
    Taller Alfons Cornella
  • Taller Alfons Cornella

Tener una idea es como tener arena en una playa. La clave es saber convertir la idea en algo de valor que alguien esté dispuesto a apreciar, y eso quiere decir que la idea represente una solución a un problema o una mejora.


El primer problema es que no reconocemos los problemas como tales hasta que no los resolvemos. Por tanto, hay que hacer “minería de problemas”, dedicarse a detectarlos y pensar en las posibles soluciones.


Recomiendo especialmente leer el libro Running Lean, que habla de construir una empresa a partir de la selección del problema.


Si queremos innovar, lo primero que debemos preguntarnos es si estamos haciendo algo útil. Si no, la idea no prosperará.


También hay que tener en cuenta que obtener resultados es aprovechar una oportunidad, y que es muy recomendable contrastar la idea que nos planteamos con nuestro entorno.


También es fundamental poder aplicar a nuestra idea los conceptos NABCH:


N = necesidad (qué necesidad tiene el mercado)


A = aproximación (approach, o cómo desarrollamos nuestro producto)


B = beneficio (qué beneficio tiene para el cliente)


C = competidores (qué aporta nuestra propuesta respecto a los competidores)


H = hook (gancho); la propuesta debe poder sintetizarse en un mensaje claro


Hay muchos tipos de recursos disponibles para emprendedores, tanto de financiación como de formación e intercambio de experiencias, pero cada recurso es más adecuado para una fase concreta del ciclo de vida de la empresa: (todos los recursos están disponibles en www.emprenderesposible.org)


“Solo” tengo una idea ¿Por dónde empiezo a darle forma? De la Idea al Plan de Empresa 


Emprender es convertir una idea en un proyecto que aporte valor a uno mismo y a la sociedad, de manera que se consigan unos resultados económicos y sociales sostenibles en el tiempo. El primer paso es someter tu idea primigenia a una reflexión que te impulse a definir claramente sobre un papel cuál es el objetivo, a quién va destinada la idea y con qué recursos la llevarás a cabo. Para ello, dispones de herramientas sencillas que te ayudan a hacer crecer la idea (técnicas de creatividad) y sobre todo, a hacerla “aterrizar” en un lienzo que te permita tener una foto general, como puede ser el Business Model Canvas, un Plan de Empresa o los ejercicios de Valorización: ¿Estás resolviendo un problema y habrá alguien interesado en tu solución? Este paso te ayudará a concretar al máximo qué sabes hacer y qué te apasiona realmente, qué quieres conseguir, y de qué recursos (humanos, financieros, materiales) te dotarás para llegar a tu objetivo. En esta fase hay que estar abiertos a un máximo de ideas y aprender, aprender, aprender.


Existen numerosos organismos públicos y privados, desde incubadoras hasta portales como emprenderesposible.org, que ofrecen recursos formativos que te servirán para concretar tu idea. Algunos de estos organismos incluso ofrecen herramientas online para este fin, así como asesoramiento personalizado y valoración experta sobre los diferentes elementos de un Plan de Empresa y de tu idea de negocio. En este estadio, te será útil también participar en sesiones de networking en las que conocer a otros emprendedores que se encuentren en la misma fase inicial que tú o incluso en fases más avanzadas y compartir así inquietudes o aprender de la experiencia y errores de otros. 


¿Cómo convierto la foto de mi proyecto en algo tangible? Del Plan de empresa al prototipo


Ha llegado la hora de validar si tu idea es realmente interesante para alguien. Hay que empezar a buscar tus primeros clientes pero, para atraerlos, tendrás que mostrarles cómo será tu producto o servicio y saber comunicar cuál es el valor añadido que aportas respecto a lo que ya existe en el mercado. Asegúrate de poder desarrollar un buen prototipo: ello te obligará a detallar cuáles son los recursos críticos necesarios para llevarlo a cabo (proveedores de materiales o servicios, socios tecnológicos necesarios, etc.), darle forma legal (patentes, copyright o licencias) y preparar una mínima estrategia de marketing para darlo a conocer a clientes estratégicos o a unos primeros early adopters. Es el momento de contar con una mínima infraestructura, por lo que tiene sentido dar tus primeros pasos como empresa en un vivero o incubadora. En este tipo de centros podrás acceder por un tiempo limitado a un local, servicios comunes y asesoramiento experto en áreas como legal, contabilidad o marketing. Es también el momento de participar quizás en algún programa de mentoring para contar con el asesoramiento prestado por emprendedores que ya han logrado consolidar su proyecto y que quieren ayudar a otros emprendedores. Esta fase suele contar con una financiación de fondos propios (el conocido como Friends, Family & Fools), aunque dependiendo del tipo de nueva empresa algunos Business Angels pueden estar interesados en ofrecer capital semilla en estadios tan iniciales. Otra opción es la de buscar la financiación (así como la validación del mercado) para un primer producto a través de una plataforma de crowdfunding. 


Ya tengo el producto e incluso alguien dispuesto a comprarlo. ¡Esto va en serio!


Es el momento de intensificar la validación del producto y asegurarte de que hay un número determinado de personas interesadas en él. Es hora de invertir en marketing y comunicación de tu producto o servicio y dedicarte a cierta acción comercial para hacer crecer la base de clientes, redefinir los nichos de mercado a los que te diriges e identificar socios potenciales con los que colaborar. ¡Cuidado! Todavía no amplíes el equipo, puesto que no tienes ingresos regulares. Prioriza la contratación de externos o de los primeros empleados para aquellas tareas imprescindibles. Debes empezar a prever un calendario de ingresos y gastos, desarrollar algunas métricas y buscar un tipo de financiación que te permita funcionar regularmente.


En esta fase tendrá sentido acudir a los Business Angels o a sociedades de inversión especializadas en ofrecer primeras rondas de financiación de capital riesgo. También puede ser un buen momento para presentarte a algunos premios de emprendimiento y retos convocados en un ámbito internacional que, más allá de la recompensa económica, pueden ayudar a dar visibilidad y prestigio a tu proyecto, o incluso ser un trampolín de entrada en programas específicos de desarrollo. Algunos tipos de empresas, especialmente las de base tecnológica, pueden acudir ahora a las cada vez más numerosas aceleradoras. Éstas ofrecen junto a los servicios propios de una incubadora programas intensivos de formación y sistemas de potenciación del crecimiento basados en acceso directo y preferencial a financiación a través de las sociedades de inversión o grandes empresas que impulsan estas aceleradoras. 


Estoy facturando. Esto funciona. Necesito ser eficiente y crecer.


Haz una pausa. Respira. Quizás sea el momento de refinar el modelo de negocio, revisar aquello que sea mejorable y escalar todos los procesos necesarios para aumentar el volumen de ven- tas y de clientes. Debes consolidar la relación con tus proveedores. Probablemente necesitarás ampliar el equipo y fijar un mapa de ruta con objetivos y calendario creíbles, o incluso explorar la colaboración con otras empresas que puedan aportar valor a tu propuesta (o con las que tú puedas aportar valor a la suya). No pierdas de vista la responsabilidad que tienes para con los inversores que han confiado en ti. Dedica algo de tiempo a influir en la manera cómo el mercado percibe tu producto y, sólo si has conseguido un grupo de clientes recurrentes que hacen que tu empresa sea rentable, plantéate pasar a la próxima fase. Recuerda: Ser eficiente y crecer.


Aquí puedes plantearte ampliar el capital acudiendo a sociedades de inversión interesadas en nuevas rondas de capitalización, evaluando con detalle qué esquemas de financiación son los más apropiados para tu proyecto y mercado, así como para el estadio de consolidación, crecimiento u oportunidad en el que se encuentre la empresa. También puedes tantear la búsqueda de un socio estable: family offices; fundaciones especializadas que operan en sectores concretos o tecnologías específicas; o empresas de mayor dimensión que invierten en startups, especialmente en aquellas que encajan con su modelo de negocio o pueden mejorarlo. También es posible optar a algunas fórmulas de crédito de instituciones públicas destinadas a favorecer la consolidación o crecimiento de empresas. 


Modelo de negocio probado y facturación sostenible. De la eficiencia a la rentabilidad.


Tu objetivo es ahora superar la fase de break even: equilibrar gastos e ingresos, conseguir un crecimiento sostenible y convertir tu proyecto en rentable. Llega la fase de expansión. ¿Qué recursos me ayudarán a consolidar mi empresa dentro del sector? Se amplían tus opciones de financiación, especialmente si ofreces una solución en un mercado no saturado; si has conseguido posicionarte como una empresa innovadora, o si perteneces a un sector de gran crecimiento potencial. Puedes buscar cómo maximizar los beneficios, pero no sólo para tu empresa, sino para toda la sociedad. Será indispensable acertar en el porcentaje de los beneficios que decidas reinvertir en la propia empresa. Pensar quizás en empezar de nuevo, e invertir en proyectos incipientes que puedan ser interesantes para tu propio negocio o crear una spin-off dentro de la misma empresa. Debes medir el crecimiento no sólo en el que experimentas tú mismo, sino en la cantidad de personas/proyectos que eres capaz de hacer crecer a tu alrededor. De Pyme a Pyme Plus. Un negocio ya probado tendrá mayores facilidades para conseguir financiación bancaria tradicional. Pero puede optarse también por acceder en condiciones preferentes a programas de financiación pública estatal o europea dedicados a proyectos específicos, por ejemplo a aquellos relacionados con I+D o los que suponen la cooperación con otros organismos y empresas. 


Mi mercado es el mundo (o así debería ser)


Hoy en día cualquier empresa que inicia su actividad debería plantearse el mundo como mercado si el producto o servicio que ofrece se presta a ser solución en cualquier otro escenario, más allá del mercado local. Cada vez más, crecimiento e internacionalización se entienden como procesos sinónimos. Por lo tanto, ya sea desde buen comienzo o en fases más avanzadas, debes pensar y preparar los procesos internos de tu empresa para que puedan servir a cualquier cliente o usuario, independientemente de su posición en el mapa. Desde la comunicación y marketing en diferentes idiomas hasta la adopción de medidas como pueden ser la protección de patentes, el registro de dominios, el posicionamiento en buscadores y comunidades virtuales o la búsqueda de canales específicos de distribución del producto. Existen muchos recursos que pueden ayudar en este sentido, como la participación en eventos de intercambio de experiencias y networking especialmente destinados a la internacionalización. Es posible encontrar también asesoramiento institucional y financiación específica para dar el salto a nuevos mercados internacionales, o incluso competir directamente en concursos públicos o privados de empresas e instituciones que lanzan sus “retos a resolver” a nivel global. Algunas sociedades extranjeras de capital riesgo pueden estar interesadas en financiar los procesos de internacionalización de las empresas que han demostrado a nivel local el valor de su propuesta. 


Las mejores prácticas para ayudar a emprender ¿De quién podemos aprender?


Instituciones públicas y privadas han desarrollado diferentes modelos de fomento al emprendimiento y de apoyo al crecimiento de las empresas. La participación pública es fundamental en grandes programas de capitalización, acceso a transferencia tecnológica, participación en contratos internacionales o internacionalización de las empresas. Pero cada vez aparecen más iniciativas de colaboración público-privada o surgidas de los propios emprendedores que establecen nuevas premisas para la generación y el crecimiento de empresas. Desde el modelo de fomento de la inversión en capital riesgo en Silicon Valley, que ha desarrollado toda una cultura propia de inversores, hasta la apuesta del gobierno de Israel por acoger y fomentar startups de base tecnológica y científica, convirtiéndose así en el país del mundo que cuenta con más inversión per cápita de capital riesgo. Desde el programa del gobierno chileno para atraer emprendedores de todo el planeta hasta los casos de Irlanda o Finlandia, pasando por la creación de originales proyectos individuales de emprendedores mundialmente conocidos que ya se han convertido en referentes y han adquirido una dimensión global(X Prize). 


 


 


 


 

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